El relativismo lingüístico y el aprendizaje del japonés

Muchos estudiantes de lenguas se hacen la misma pregunta: ¿Podemos llegar a dominar completamente la lengua que estamos estudiando? Seguramente la respuesta que nos viene a la cabeza es que sí. Si dedicamos mucho tiempo al estudio, podemos llegar a dominar una lengua. Pero, ¿qué sucede si esta lengua es la japonesa? En este caso el asunto se complica bastante, ya que dependiendo de donde sea el estudiante tendrá más o menos dificultades.

Primero de todo, tenemos que tener en cuenta el país de origen del estudiante, ya que el factor cultural es clave, ya que la cultura se vertebra a través del lenguaje. Si tenemos en cuenta que el lenguaje está directamente relacionado con el modo de pensar, podemos entender que la riqueza lingüística está directamente relacionada con la diversidad cognitiva.

Segundo, podemos entener que el lenguaje está relacionado directamente con el pensamiento, ¿podemos afirmar que pensamiento y lenguaje son dos factores diferentes e independientes? La respuesta también es complicada, ya que tendríamos que matizar si con el pensamiento utilizamos el lenguaje o cuando usamos el lenguaje utilizamos el pensamiento. ¿Existe una subordinación entre ambas?

Una solución sería argumentar que el lenguaje es lo mismo que el pensamiento. Esto es así porque tenemos la seguridad que cuando pensamos, hablamos, ya que escuchamos la voz interior que nos indica qué hacer o qué no hacer. Por otro lado, también podemos decir que el lenguaje es el acto de utilizar una determinada lengua. Por lo tanto, el pensamiento está directamente relacionado con la lengua que hablamos. Si la la lengua articula la cultura, esta acaba por relacionar cultura y pensamiento. De esta forma si queremos dominar una determinada lengua, tenemos que conocer la cultura y la forma de pensar de la sociedad nativa.

Si retomamos la pregunta inicial, la respuesta sería sencilla. Un estudiante de una lengua extranjera nunca llegará a dominar la lengua que estudia. Siempre existirá algo que se le escapará y que no llegará a dominar del todo porque no es nativa. Al no ser nativa no ha adquirido la lengua y aquellos conocimientos que se adquiere al ser nativa no los recibe.

Además, nuestra manera de pensar está fuertemente ligada a nuestra lengua materna. Nuestra forma de pensar se ha ido modelando en una determinada lengua que no nos permite aprender otras lenguas. En este caso entraría en juego la Hipótesis Sapir-Whorf.

Si lo aplicamos al japonés, la lengua japonesa esta ligada a la sociedad y a la cultura que vertebra, podríamos decir que es la expresión del pensamiento de los hablantes japoneses si entendemos el la lengua japonesa forma parte de un marco lingüístico determinado con unas diferencias mentales propias que a nivel antropológico y cultural ayudarían a potenciar las teorías del nihonjinron, las teorías de la japonesidad.

De esta manera, un estudiante extranjero nunca llegará a dominar totalmente el japonés. Siempre existirán escollos que solventar para ir avanzando en esta lengua. Esto lo podemos encontrar en la dificultad de aprender, recordar y dominar los caracteres chinos. Un estudiante europeo o norteamericano tendrá que trabajar el doble que un estudiante chino o coreano, ya que estos últimos están en un marco lingüístico parecido. Esto sucedería con la facilidad que tenemos para aprender una lengua románica o germánica, ya que nuestras lenguas tienen marcos lingüísticos semejantes aunque no iguales.

En este caso la antropología cultural si que nos puede ayudar, ya que la cuestión sería si somos capaces de amoldarnos a un marco cultural ajeno al nuestro. Suponemos que vivir inmerso en la sociedad de la lengua que estamos estudiando nos ayudará a solventar todas las piedras del camino y que puede invalidad la Hipótesis Sapir-Whorf o la relatividad lingüística. Pero para ello tenemos que observar las siguientes premisas de la hipótesis:

Premisa 1: El lenguaje afecta de modo no trivial al pensamiento, se hable la lengua que se hable. esta acaba afectando a como se piensa y actúa.

Premisa 2: Pero, las lenguas difieren entre sí en aspectos no superficiales.

Conclusión: Luego, existen diferencias de pensamiento y de conducta antre los hablantes de lenguas diferentes.

Como podemos observar, si seguimos al pie de la letra las premisas y la conclusión del relativismo lingüístico nunca podremos aprender japonés, ya que nuestra propia lengua nos impide dicho aprendizaje. Sin embargo sí que hay personas que han logrado llegar a niveles altos de dominio, pero nunca a un nivel nativo, porque no han nacido en la sociedad japonesa pero sí han interactuado durante años en esta sociedad.

La mayoría de estudiantes de japonés y de otras lenguas lo que solemos hacer es una transferencia de significados con las coincidencias semánticas que encontramos con lo que llegamos a condicionar nuestra forma de pensamiento dentro de nuestro marco lingüístico. Por lo tanto, siempre llegaremos a aprender nuevas formas de lenguaje que modifican nuestra forma de pensar y hacen crecer nuestro marco lingüístico y cultural con las lenguas que vamos aprendiendo y asimilando a través de su uso cotidiano.

Además tenemos otros aspectos de la lingüística que nos afirman lo contrario del relativismo lingüístico: la traducción y la interpretación. Toda traducción tiene como finalidad expresar el pensamiento de la lengua de salida en la lengua meta. Sin embargo, estos estan encorsetados por el marco lingüístico y cultural que no nos permiten una traducción total. Por muy objetivo que sea el traductor siempre hay algo que se pierde durante el proceso, tal y como afirma la Escuela de la Manipulación de Hermans. Esto lo vemos en las traducciones de manga y anime, siempre habrán palabras, registro lingüísticos o expresiones que se pierden o modifican en el camino.

En este caso, como estudiantes de japonés tenemos que aceptar el hecho de que nuestra forma de pensar, de ver el mundo y de interactuar con los demás cambiará nuestro marco lingüístico, enriqueciéndolo y potenciándolo. El japonés, como lengua es enriquecedor, aquel que lo estudia ve como su mundo va modelándose y transformándose en una expansión continúa, ya que tal y como dijo Wittgenstein los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.


Blanco Salgueiro, A. La relatividad lingüística (variaciones filosóficas), Ediciones Akal, Madrid, 2017.

Wittgenstein, L., Tractactus logico-philosophicus, Editorial Tecnos, Madrid, 2017.

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