¿Alguna vez os habéis preguntado cuándo se escribió la primera gramática del japonés en castellano? Seguro que muchos pensarán que la primera gramática escrita fue la Gramática de Ishakawa o sólo conocerán la gramática descriptiva de lengua japonesa de Matsura y Porta. No hay duda de que existe un vacío de respecto a la elaboración de una visión diacrónica de la redacción de las diferents gramáticas que se han editado sobre el japonés.

Pero cuando hablo de gramáticas no me refiero a los libros de texto que tratan sobre sintaxis y describen toda una serie de patrones gramaticales que los estudiantes deben leer, memorizar y asimilar para poder hablar una lengua, si no que me refiero a aquellos libros que van más allá de los libros de texto y profundizan en el conocimiento de la estructura interna de la lengua que estamos estudiando.

1. De la Gramática de Nebrija a la R.A.E (1492 – 1771)

Muchas lenguas de estado empezaron su estandarización a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI y fueron utilizadas con fines políticos por las monarquías absolutas que mantuvieron su poder hasta las Revoluciones del siglo XVIII y XIX.

A raíz de este poder absoluto del los monarcas se empezó a relacionar los conceptos de lengua y estado en un binomio que sirvió como arma centralizadora del poder político. Finalmente tendrían su máximo exponente a finales  del siglo XIX y principios del XX con un poder político que buscaba la identificación del ciudadano con el Estado-Nación a través de la lengua del Estado menospreciando las lenguas minoritarias como sucedía en Francia o España.

La estandarización del castellano como lengua de cultura y del poder político empezó en 1492 cuando Antonio de Nebrija publicó la primera gramática del castellano.

Este humanista tenía la creencia que una lengua era más perfecta cuando más se parecía al latín, para ello dividió su Gramática en cuatro partes: ortografía, prosodía, etimología y sintaxis, los cuatro puntos cardinales en los que una lengua tenía que sustentarse y para ello se basó en las gramáticas latinas de Prisciano, Diómedes Grammaticus y Elio Donato.

Entre los siglos 1492 y 1771 se llegaron a escribir seis gramáticas del castellano que fueron fijando la lengua escrita hasta la fundación de la Real Academia Española de la lengua (RAE) y la edicióbn y publicación de su primera gramática en 1781. Estas gramáticas fueron las siguientes:

  • 1492:  Nebrija: Arte de la gramática castellana.
  • 1517: Nebrija: Reglas de Ortografía.
  • 1535: Valdés: Diálogos de la lengua.
  • 1552: Andrés Florez: Arte para bien leer y escribir.
  • 1556: Martín Cordero: La manera de escribir en castellano.
  • 1558: Villalón: Gramática castellana.
  • 1630: Correas: Ortografía castellana.

Pero no solo se escribieron gramáticas exclusivamente del castellano, tras la expansión militar y colonial de Castilla por América y Asia a lo largo del siglo XVI, el contacto con las nuevas culturas y la necesidad de cristianizarlos hizo surgir la necesidad de conocer las lenguas nativas para poderlos conquistar, colonizar y evangelizar. Esta labor fue encomendada a los franciscanos y jesuítas que tenían su base en Manila. Allí, Melchor Oyanguren de Santa Inés escribió la primera gramática de la lengua japonesa comparando esta lengua con el talago, el chino. el malayo y el euskera.

 

2. Las primeras gramáticas de lenguas extranjeras en castellano

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Precisamente durante la conquista americana de los castellanos ya se habían escrito algunas gramáticas de las lenguas nativas americanas. Estas obras fueron escritas como un arma de poder y de dominación de los conquistadores frente a las poblaciones indígenas.

Algunas de las gramáticas que se escribieron fueron las siguientes y siguieron las pautas de la gramática nebrijana cuya influencia llega hasta la Gramática de Ishikawa escrita en 1985.

  • 1547: Fray Andrés de Olmos: Arte. de la lengua mexicana.
  • 1558: Maturino Gilberti: Arte de la lengua de Michoacán.
  • 1738: Melchor Oyanguren de Santa Inés: Arte de la lengua japona.

 

3. Melchor Oyanguren de Santa Inés y el Arte de la lengua japona

Melchor Oyanguren de Santa Inés  (1688-1747) fue un franciscano que escribió la primera gramática japonesa a partir de la traducción de Vocabulario de Lingua de Iapam escrita en portugués y del Vocabulario de Iapon que se publicó en Manila en 1630. Oyanguren aprendió japonés fuera de Japón. Aprendió y codificó el japonés a partir de textos escritos que ya se consideraban arcaicos en aquellos años.

Las bases de esta gramática al estilo de Nebrija fueron, por orden cronológico, los siguientes:

  • 1595: Dictionaium Latino Lusitanicum, ac Iaponicum  de la Compañía de Jesús.

  • 1604/1608: Arte da Lingua de Iapam composta pello Padre-Portugues da Companhia de Iesv diuida en tres Livros  de Joao Rodrigues
  • 1620: Arte Breve da Lingua Iapoa tirada da Arte Grande da mesma lingoa, pero os que comencam a aprender os primeiros principios della de Ioam Rodrigves.
  • 1630:  Vocabulario de Japón declarado primero en Portugués por los padres  de la Compañía de Jesús de Aquel Reyno y agora en castellano en el Colegio de Santo Thomás de Manila.

4. Estructura de la gramática

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El libro sigue el siguiente esquema de divisiones. Empieza el libro con la dedicatoria al Sr. Dr. D. Alonso Francisco Moreno y Castro. Seguidamente se puede leer otra dedicatora del Reverendo Padre Fr. Francisco Xavier y la aprobación de este sacerdote para la publicación de esta obra sin olvidarnos de la censura efectuada por el Procurador General y Presidente de los Religiosos Descalzos que esta comunidad tenía en las Filipinas. El siguiente apartado viene todas las licencias para la publicación del libro y un preludio dirigido al lector.

LIBRO I: La primera parte de este capítulo está dedicado a la fonética y a la prosodia del japonés con breves explicaciones de su sistema fonético. A nivel sintáctica empieza a tratar sobre el funcionamiento de las partículas posposicionales que marcan la función sintáctica de los sustantivos dentro de la oración.

El aspecto más curioso fue convertir las partículas posposicionales, que en las gramáticas modernas consideran morfemas independientes, en desinencias de las declinaciones de los sustantivos como ocurría con el latín.

Pero no olvidemos que el sustantivo en japonés es una de las partes morfológicas del japonés que no son flexibles, por lo tanto no declinan ni en género ni en número.

El resto del capítulo lo dedica a explicar los diferentes pronombres  y partes que componen la oración. Después de tratar de los sustantivos sigue con los adjetivos, numerales, cardinales, superlativos y comparativos.

LIBRO II: Este segundo libro trata de los verbos y sus conjugaciones. Teniendo en cuenta que en la gramática moderna japonesa los tiempos verbales están limitados a los tiempos pasado, presente, imperativo, condicional y potencial tanto en sus formas negativas como positivas.

En la gramática de Oyanguren aparecen otros tiempos verbales como los pretéritos perfectos, pluscuamperfecto, futuro imperfecto, futuro imperfecto común, futuro perfecto, imperativo, infinitivo, gerundio y participio.

Oyanguren también  divide los verbos en tres conjugaciones y agrupa aparte a los verbos irregulares. Señala que existe el modo indicativo y el modo subjuntivo con la existencia de los verbos en su forma positiva y negativa.

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Teniendo en cuenta que en el japonés moderno solo existe pasado, presente, condicional, potencial, forma diccionario y forma -te sorprende bastante la división realizada por Oyanguren. En cuanto a la forma -te se interpreta como participio si el verbo es de estado y como gerundio si el verbo es de acción.

También es sorprendente la existencia de un modo subjuntivo cuando este modo no existe en japonés.

Así que es sustituído por diferentes expresiones gramaticales que a nivel sintáctico hacen la función de subjuntivo como en el caso de la estructura -hazu desu.

LIBRO III: Este libro lo dedica al resto de componentes que forman la oración en japonés como los adverbios, conjunciones copulativas y disyuntivas, interjecciones y particulas posposicionales. Finalmente acaba este libro con la sintaxis y la estructura de la oración en japonés marcando su diferencia con el castellano. Oyanguren afirma la semejanza sintáctica del japonés con el euskera. Finalmente acaba el libro con una sistematización de la sintaxis del japonés en doce reglas básicas de estructuración gramatical.

LIBRO IV: Este último libro es el más interesante ya que explica el modo de contar días, meses y años, de las medidas, libras, figuras retóricas, metáforas, la prosodia del japonés y un pequeño glosario a modo de un breve  diccionario bilingüe.

 

5. Conclusiones

Como conclusiones finales poco más se puede decir de esta joya de la gramática tanto a nivel positivo como negativo. Su valor educativo y de aprendizaje es nulo. El intento de sistematizar la gramática del japonés como si fuera una lengua romance pueden llegar a confundir al lector al convertir las posposiciones en morfemas verbales como si fueran las declinaciones del latín cuando en realidad equivalen a nuestras preposiciones.

Por otro lado, el japonés como lengua extranjera divide a los verbos en tres grupos diferentes dependiendo como se conjugan. Además solo existen dos verbos irregulares: kuru y suru (venir y hacer).  También se tiene que tener en cuenta que en japonés no existe un modo indicativo y un modo subjuntivo.

Estos modos son sustituídos por formas sintácticas y gramaticales que realizan estas funciones y el infinitivo no existe como tal en japonés si no que la forma diccionario coincide con el presente informal de los verbos.

Pero la gramática de Oyanguren no deja de ser un documento interesante para todos aquellos interesados en el estudio diacrónico del japonés como lengua extranjera ya que se trata de la primera gramática de esta lengua escrita en castellano.

Oyanguren realizó un gran trabajo a nivel lingüístico aunque todas sus fuentes fueron indirectas y ya anticuadas en el siglo XVIII. Esta gramática no deja de ser una simple anécdota historiográfica sobre el interés de los religiosos para conocer las diferentes lenguas de los pueblos que se querían conquistar convirtiéndo las diferentes gramáticas en armas al servicio de las potencias coloniales.

6. Ficha del Libro

  • Autor: Melchor Oyanguren de Santa Inés.
  • Transcriptor: Otto Zwartjes.
  • Editorial: Iberoamericana – Vervuert (Lingüística Misionera), Madrid.
  • Año: 2009.
  • Páginas: 230.
  • Precio: 24 euros.