1.- Introducción.

Imagén 01. Evolución del kanji, una representación de la realidad: montaña, fuego, árbol, oro, suelo y puerta.
Imagén 01.
Evolución del kanji, una representación de la realidad: montaña, fuego, árbol, oro, suelo y puerta.

Si pensamos cómo es la lengua japonesa seguro que nos viene a la mente su complejidad tanto en la lengua escrita como en la lengua oral.  Esta  complejidad  no sólo radica en la utilización de los dos silabarios  vistos anteriormente si no que también radica en la utilización del sistema de  caracteres chinos de escritura (aka kanji, 漢字). Este segundo sistema de escritura se convierte en el sistema de escritura principal porque precisamente estos caracteres contienen la parte semántica, por lo tanto significativa de las palabras, siendo por lo tanto el lexema o raíz de los verbos. Su combinación también es la que produce la riqueza del vocabulario japonés que al igual que el inglés puede encontrarse doble vocabulario: los sustantivos y verbos genuinos de la lengua japonesa, las llamadas  yamato kotoba  (大和言葉) y aquellas palabras formadas por la combinación de los caracteres con la lectura de éstos importada de la lengua china del momento.


Para un estudiante de este idioma no tiene que   lidiar únicamente  con la complejidad del uso  de la gramática si no que también tiene que dedicar un tiempo considerable  al aprendizaje de la escritura y la memorización de todos los kanji oficiales y sus diferentes lecturas. Es un tiempo extra que un nativo de una lengua con escritura fonética no tiene que realizar. Precisamente en este detalle radica la importancia de los caracteres chinos. Se puede entender la parte semántica de cualquier palabra aunque se desconozca su parte fonética si previamente se ha estudiado las convenciones existentes para utilizar este sistema de escritura. Muchos estudiantes que han estudiado japonés y lo han dejado olvidan más rápidamente la parte fonética que la semántica.

2. Orígenes de la escritura china.

Sobre el  kanji se puede escribir libros enteros pero para ello dedicaré las siguientes dos entradas del blog para explicar y desarrollar este sistema de escritura humana. Pero antes de explicar el funcionamiento y estructura de éstos iniciaré un repaso histórico y lingüístico sobre ellos. Puede parecer extraño empezar a hablar del origen de la escritura japonesa remitiéndonos a la cultura china. Pero si se comprende que éstos fueron importados desde China a Japón en el siglo V. Así que el kanji como sistema de escritura es ajena hasta ese momento a la propia evolución cultural de Japón. Esto se puede entender mejor si comparamos la evolución de nuestro alfabeto a través de su evolución desde Asiria, Grecia, Etruria y Roma.
Los primeros textos escritos en caracteres chinos fueron los huesos oraculares en caparozones de tortuga dónde quedaban grabados  preguntas siendo utilizados éstos para la adivinación. Estas inscripciones son de la época de la dinastía Shang 1600 a.n.e. – 1100 a.n.e.) teniendo una antigüedad de unos 3.300 años. La invención de los caracteres chinos son atribuidos a los tres primeros emperadores legendarios:  el primero de todo fue Fu Xi, luego a Shen Nong y finalmente al ministro del  Emperador Amarillo Huangdi, Cang Jie que los inventó a partir de la observación de las huellas de las pisadas de pájaros. A través del paso del tiempo y de las dinastías la escritura fue realizada en instrumentos de bronce, en sellos personales u oficiales (escritura sigilar), escritura de los escribas o estilo administrativo derivada de la escritura sigilar, la escritura regular realizada durante  la dinastía Han ( 202 a.n.e. – 220 d.n.e ).
Fue el estilo de escritura de la dinastía Han la que se introdujo  en Japón  y recibió el nombre de kanji, la escritura o caligrafía de los Han. En el  caso de Japón si se habla de periodicidad histórico-política abarcaría los periodos de Asuka (552-710) y Nara (710-794) correspondiendo a dos periodos lingüísticos: el  Proto-Japonés (P.J.: 500 – 700) y  el Japonés Antiguo (J.A.: 700 – 800). Por otro lado el siguiente link os dirigirá al  blog www.historiajaponesa.com de Jonathan López-Vera donde podréis encontrar más información sobre Japón y su pasado histórico.
Si consideramos  que la invención de la escritura no es natural en el ser humano y que se necesita, por lo tanto,   un aprendizaje. Así que  la lengua escrita es posterior a la lengua oral convirtiéndose en una representación física de ésta última. Por este motivo tuvo que pasar tiempo para el perfecto encaje de los caracteres chinos en la lengua japonesa. Tuvieron que pasar muchos siglos para que este sistema de escritura encajara a la perfección con la lengua japonesa. De esta manera encontramos dos lenguas totalmente diferentes que se escriben “igual”. Aquí radica la confusión por la cual la mayoría de la gente  interpreta que el chino y el japonés moderno son dos idiomas iguales cuando realmente son totalmente diferentes. Para entender mejor esta diferencia lingüística la  encontramos con  otros ejemplos análogos  como el castellano respecto al euskera o al finés: dos o tres lenguas totalmente diferentes que comparten un mismo sistema de escritura. Por último ya nos quedaría definir qué son los kanji:
“Los kanji son los caracteres chinos que se utilizan en Japón y en China y que en el pasado también se han utilizado en otras zonas de influencia de la cultura china, como Corea y Vietnam. La palabra kanji  es la versión japonesa de la denominación china hanzi que literalmente significa “carácter de la época Han” que es un periodo histórico chino comprendido entre el 206 anc – 220 dC.”

3.- Introducción del kanji en Japón.

Imagen 02: Norito, la plegaria sintoísta.
Imagen 02: Norito, la plegaria sintoísta.

Ahora veremos cómo fue consolidándose los kanji en la cultura japonesa, sobre todo a lo que se refiere a la de objetos y textos escritos cuando se inicia la literatura en esta lengua.  A partir del siglo V es cuando se encuentran los primeros textos en P.J. y J.A. Estas primeras inscripciones son ornamentales e imitan el estilo de escritura continental de la China Imperial. Precisamente la escritura china fue introducida en Japón por los escribas destacando las figuras de Wani y Akichi. Poco tiempo después  la escritura quedó vinculada a los escribas fubito, (ふびと) que la transmitieron a  sus descendientes convirtiéndose la función del escriba  en una profesión hereditaria. Entre los siglos VI y VII se realiza un tipo de escritura que imita  la poesía china  de la  corte imperial. En este caso encontramos el caso del Kaifûsô (懐風藻), un compendio de poesía china escrita en Japón. También se encuentra una prosa escrita vinculada a la religión budista y a la administración del proto-estado japonés.
Precisamente  en este periodo nacerá una característica de los caracteres japoneses: la doble lectura. Por un lado estos caracteres se empezarán a leer bien por su lectura importada china  ondoku (音読) o se vinculará el sinograma a la pronunciación propia japonesa kundoku, (訓読), precisamente estas palabras también se pueden leer como onyomi  y kunyomi que todo alumno de japonés conoce por el aprendizaje y memorización de este tipo de escritura. Precisamente el sistema de escritura de caracteres chinos  fue utilizado para escribir lenguas locales de zonas geográficas que estaban bajo la influencia cultural del Imperio Chino, como ocurrió con Corea. No hay que olvidar que Corea fue el puente por dónde la cultura se transmitió al archipiélago japonés. En los primeros textos escritos en japonés se pueden encontrar numerosos coreanismos.
Pero no sería hasta el siglo VIII en que aparecerían las primeras obras originales escritas en japonés: el Kojiki (古事記 ) y el Nihonshoki ( 日本書記). Dentro de estos textos escritos en su totalidad en kanji se podrán distinguir dos tipos:
▪ Caracteres logográficos: estos caracteres son los que contienen toda la información semántica de las oraciones, serán los que también marca los lexemas verbales.
▪ Caracteres fonográficos: estos caracteres marcan exclusivamente la parte fonética. No contiene ningún tipo de información semántica y marcan los morfemas verbales y las partículas. Tienen una función simplemente  gramatical.
En Japonés Moderno (J.M.) también encontramos la escritura logográfica representada por la escritura kanji  (時 – とき,”toki” tiempo)  y la escritura fonográfica representada en los silabarios hiragana y katakana (と-ト, “to”).

Imagen 03: El Manyoshû.
Imagen 03: El Manyoshû.

La primera obra relacionada con el tipo de escritura fonográfico lo encontramos en el compendio de poesía del Manyôshu (万葉書). Precisamente la totalidad de la ortografía de esta obra se le llamó manyôgana ( 万葉仮名 ). Es a partir de la evolución de la  ortografía del  manyôgana que surgirá posteriormente en Heian el silabario hiragana. En el Manyôshu se puede encontrar los dos tipos de lectura de los kanji: la lectura china llamada ongana (音仮名) y la lectura propia japonesa kungana (訓仮名). De esta época también se encuentra la primera obra que combina los dos estilos de caracteres, el llamado  Senmyô (宣命), más conocidos como los “edictos imperiales”  cuyo sistema de escritura tan complejo se llamo senmyô-gaki ((宣命書記). Este sistema también lo encontramos en las oraciones escritas sintoístas llamadas norito (祝詞).
Ya se puede intuir que la introducción del kanji en la lengua japonesa fue un proceso  complejo que abarcó más de tres siglos y que tuvo que adaptarse a las características propias de una lengua como la japonesa que poco tenía que ver con el chino clásico. Fue un proceso en el que se descargó y se creó en la lengua un nuevo y variado vocabulario nacido precisamente de la pronunciación fonética de aquellos caracteres importados desde el continente asiático.

Bibliografía

  • DE SAUSSURE, Ferdinand.(1991).”Curso de Lingüística general”.Editorial Akal.Madrid.
  • FRELLESVIG, BJARKE.(2011).”A history of the Japanese Language”.University of Cambridge.Cambridge.
  • NOLLA Cabello, Albert.(2008).”L´escriptura en Kanji”.Universitat Autònoma de Barcelona.Barcelona.
  • ROVIRA ESTEVA, Sara.(2010).”Lengua y escritura chinas. Mitos y realidades”.Ediciones Bellaterra.Barcelona.

Fuentes de imágenes.