1.- Características generales del idioma japonés.

Imagen 01: dialectos de Japón.
Imagen 01: dialectos de Japón.

El origen del japonés actualmente es un tema que se sigue debatiendo ya que  es un idioma que “sólo”  se habla en el archipiélago japonés. Aunque es cierto que existen toda una serie de interrogantes sobre muchos aspectos de este idioma y que más adelante se desarrollarán.  Si se tuviera que caracterizar el japonés como lengua, un lingüista se encontraría  con un idioma que es hablado por unos 122 millones de personas en el archipiélago más las colonias de japoneses en el exterior y los estudiantes que aprenden este idioma como lengua extranjera. Este  idioma forma parte del grupo de lenguas aglutinantes como lo son el turco, el finés y el euskera.

La aglutinación quiere decir  que muchas palabras compuestas se pueden dividir en partes más pequeñas que mantienen su significado de una manera independiente como sucede en el alemán o el inglés (si se observa su vocabulario de origen germánico: mankind – man/kind-. kinfolk – kin/folk -). La aglutinación se ve bastante clara en japonés  en el caso de los verbos en el que se van añadiendo más sufijos para determinar el tiempo y el aspecto de la acción verbal.

Además se trata de un idioma no flexible cuyos sustantivos no declinan ni en género ni en número (masculino, femenino, singular y plural). Por otro lado la parte más flexible del idioma la encontramos en los verbos y adjetivos. La conjugación verbal es mucho más sencilla que en castellano y solo se conjugan en pasado y presente afirmativo,  pasado y presente negativo. En el caso de este idioma los adjetivos también se conjugan como los verbos y no se declinan como ocurre con las lenguas romances. Por lo tanto el adjetivo y el verbo comparten una misma naturaleza morfológica.

La estructura sintáctica del idioma sigue el sistema de las lenguas S.O.V. (Sujeto + Objeto + Verbo) como ocurre con el latín. A diferencia de las lenguas romances el japonés articula sintácticamente los sustantivos dentro de la oración a través de partículas posposicionales. Esto quiere decir que primero va el sustantivo seguido de la partícula que indicará la función sintáctica correspondiente. De esta manera tanto el sujeto como los diferentes objetos (directo, indirecto, circunstanciales) llevarán su partícula posposicional.

Si tenemos que hablar de la escritura se puede afirmar que se presenta, quizás, la parte más complicada del idioma. El sistema de escritura del japonés consta de dos silabarios (hiragana, katakana) y el sistema de caracteres chinos (kanji). Estos tres sistemas de escritura combinados también cumplen una función morfológica dentro de la oración. Los caracteres chinos formarán la raíz semántica de las palabras. El silabario hiragana se utilizará como partículas y desinencias verbales.  En el caso del katakana servirá para introducir palabras, enfatizar una palabra  importante del texto  y se usará también para adaptar  vocabulario y nombres propios  extranjeros en el idioma.

Pero por otro lado si se entiende que el japonés es la lengua hablada por los japoneses en Japón,  un investigador puede encontrarse con la limitación geográfica de un conjunto de islas  con una población mono-étnica obviando otros hechos como la diversidad lingüística interna de Japón ya que no toda la gente habla este idioma dentro del país. También hay que tener en cuenta que también es una lengua hablada en otras zonas del mundo dónde la colonia japonesa tiene un peso importante ( Estados Unidos, Brasil, Alemania, Perú) existiendo una segunda generación de japoneses que tienen este idioma como lengua de herencia de sus progenitores. Tampoco se tiene que olvidar los estudiantes que estudian este idioma como idioma extranjero y lo utilizan en su vida diaria. Por lo tanto se puede complicar el poder definir el japonés a nivel geográfico si nos limitamos a su área lingüística tradicional.

2.- Concepto de familia lingüística.

Imagen 02: familias lingüísticas.
Imagen 02: familias lingüísticas.

El concepto de familia lingüística deriva de la clasificación genética de las lenguas. Esta clasificación se realiza a partir del estudio de la evolución de unas determinadas lenguas que han ido evolucionando a través del tiempo y que tienen una lengua original común. Para que quede un poco más claro lo vemos en el caso del latín. El latín vulgar fue evolucionando en diferentes dialectos por todo el Imperio Romano. Al romperse la unidad política se cortó la fuerza centralizadora que mantenía la unidad de la lengua a pesar de las variantes dialectales. Finalmente, la evolución de aquellos dialectos fue tan intensa que en un determinado momento ya no hablaban latín vulgar si no otra lengua que era totalmente diferente a la original impuesta por los colonizadores romanos de siglos anteriores. Habían nacido las lenguas romances.

A todas aquellas lenguas que evolucionaron del latín se les llamó lenguas románicas. Dentro de las románicas se crearon sub-familias como en Hispania con la rama íbero-romance (galaico-portugués, castellano) y el catalán, en las Galias con el occitano y el franciano, en la península itálica con el italiano… Pero hay otras lenguas de las cuales se desconoce su origen como es el caso del euskera del cual existen teorías de que se trata del idioma hablado en Europa antes de la invasión indoeuropea, el etrusco del cual se desconoce su origen étnico y el japonés del cual surgen diferentes teorías que la comparan con diferentes familias lingüísticas de Asia y Europa. En nuestro continente la mayoría de lenguas provienen de un idioma común llamado indoeuropeo cuyas tribus se extendieron desde la india hasta la península ibérica. De este primer idioma surgieron las lenguas germánicas, celtas, románicas…

En Asia en cambio se encuentran unos siete tipos de familias lingüísticas como la altaica (lenguas mongolas, turcas y tungús), la sinotibetana (mandarín, tibetano, birmano), la austroasiátia (idiomas de la India y del sudeste asiático), la daica (Tailandia, Laos, Vietnam del Norte), Miyao-yao y la Austranesia (Malayo, tagalog, indonesio y las lenguas étnicas de Taiwán). Por último quedaría el coreano como lengua aislada. Una lengua aislada es aquella lengua que no ha tenido influencia de una lengua exterior y que tampoco se le ha encontrado ninguna familia lingüística a la que asociarse. Al igual que el coreano se ha considerado que el japonés es una lengua aislada, precisamente por que su territorio lingüístico tradicional es un conjunto de islas. Precisamente el japonés formaría esta séptima familia de lenguas llamada familia japónica  que englobaría el japonés y las lenguas de las islas de la zona como la lengua de Okinawa, las lenguas de las islas Ryûkyû…  También cabe recordar la existencia de la lengua ainu en la isla de Hokkaidô. Precisamente  el hecho de la existencia de tres idiomas en el mismo país rompe con el mito de un Japón monolingüe y monoétnico.

3.- Teorías sobre el origen del japonés.

Son numerosas las teorías que intentan relacionar la lengua japonesa con diferentes familias lingüísticas de Asia, Es muy probable que las primeras conexiones teóricas sean con las las familias Austronesias o las familias Altaicas. pero que diferentes investigadores intentan relacionar de alguna manera. Por lo tanto el acercamiento que se intenta relacionar se  basa más en el vocabulario aportado por estas familias lingüísticas al japonés que a otros aspectos como la sintaxis o la gramática. La base de la conexión con las familias altaicas  datan del periodo históricos de Jômon (13000 – 250 a.n.e.) en el cual aún existían conexiones físicas entre el continente y el archipiélago japonés  y que continuaron durante el siguiente periodo de Yayoi (250 a.n.e – 250 ).

Precisamente debatir sobre el origen del idioma japonés ha producido la división dentro del campo de la lingüística sobre este idioma ya que no hay un acuerdo dentro de la comunidad de lingüistas y filólogos que estudian el origen de este idioma, por lo tanto se considera que el japonés es una lengua que tiene un origen desconocido. Precisamente al ser aceptada esta convención. la particularidad de este idioma ha proporcionado material para justificar parte del nacionalismo japonés a través de las teorías que han sustentado el llamado “nihonjinron” (teoría de los japoneses)  a partir del siglo XIX como pueblo único y singular en Asia sin ningún tipo de vinculo cultural o étnico con las civilizaciones del continente asiático.

4.- Una visión diacrónica de la lengua japonesa.

Imagen 03: Evolución diacrónica del hiragana.
Imagen 03: Evolución diacrónica del hiragana.

Para poder conocer el origen de un idioma es necesario observar los cambios de una lengua, en este caso el japonés, a través del tiempo. Esta visión  diacrónica no es más que comprender las relaciones entre términos coexistentes de un estado de una lengua  en unos términos sucesivos que se substituyen unos a otros en el tiempo.  Precisamente la lingüística diacrónica se dedica al estudio de estos cambios que se producen en las lenguas. Por lo tanto tener una visión diacrónica de la lengua japonesa se estudiarán los textos de esta lengua desde sus primeras representaciones escritas hasta la actualidad, pero si se trata de una lengua muerta como el latín o el dálmata se estudiarán textos desde sus primeros textos hasta su desaparición. Por poner un ejemplo más cercano los textos más antiguos en castellano y en catalán son textos religiosos que datan del siglo XI más o menos.

A partir del siglo XI se constata que la lengua hablada en aquel momento ya no es el latín vulgar. Por lo tanto se produce la necesidad de traducir aquello que los feligreses ya no entienden de la liturgia cristiana por que ya no están hablando el latín vulgar de siglos anteriores, ya no se trata del mismo idioma. Esta visión diacrónica no se tiene que confundir con la visión sincrónica de un idioma ya que esta segunda sólo se centra en un periodo muy concreto de la evolución de un idioma como podría ser el castellano del siglo XVI, el catalán del siglo XIII. ¿Ha pasado lo mismo en japonés? Sin duda el japonés del siglo VII no es el japonés moderno, las lenguas evolucionan y la lengua estaba fuertemente influenciada por el chino clásico como aquí sucedía con el latín. Precisamente los cambios fonéticos producidos en el chino a lo largo de su evolución complican las lecturas del japonés de aquellos primeros textos ya que las lecturas fonéticas de los caracteres chinos del siglo VII   no son las mismas lecturas  que en la actualidad.

Precisamente si aplicamos esta visión diacrónica al japonés se puede saber en qué momento justo aparece nombrado el idioma o el estado que la promueve como lengua oficial. En el caso del japonés está fechado en el año 670 de nuestra era cuando aparece por primera vez el nombre de “Japón” (日本 – NIHON) en un texto escrito. Precisamente los primeros textos escritos en Japonés Antiguo (J.A.) los encontramos en espejos y espadas siendo estos  nombres propios escritos con los caracteres chinos importados desde el continente como las espadas que se encontraron en la provincia de Saitama (Inscripciones de espadas en los túmulos de Inaariyama). Otros ejemplos de los primeros textos en japonés los encontramos también en las inscripciones de espadas de los túmulos de Eda Funayama en la prefectura de Kumamoto. Pero si se tiene que hablar de los primeros textos importantes escritos en japonés es imposible no hablar de los siguientes textos:

Imagen 03: Nihonshoki
Imagen 04: Nihonshoki
  • Kojiki (712)
  • Harima fudoki (715)
  • Hitachi fudoki (714-18)
  • Nihon Shoki (720)
  • Izomu fudoki (733)
  • Bungo fudoki (730)
  • Hizen fudoki (730)
  • Bussokuseki-ka (después del 753),
  • Manyûshû (después del 759)
  • Senmyô (697-791)
  • Kakyô hyôshiki (772)
  • Kogoshûi (807)
  • Engishiki norito (927)

Precisamente en lingüística también existe una cronología de la lengua que puede coincidir o no con los periodos históricos y políticos de Japón. Para ello dejo anotado una correspondencia entre la cronología lingüística del japonés con la cronología histórica del país.

Periodos lingüísticos del japonés relacionados con los periodos históricos:

  • Japonés Antiguo (J.A.): 700 – 800. Periodo histórico de Nara (712-794).
  • Japonés Medio I (J.M.I): 800 – 1200. Periodo histórico de Heian (794 – 1185).
  • Japonés Medio II (J.M.II): 1200 – 1600. Periodos históricos de Kamakura (1185 – 1333) y Muromachi (1333 -1573).
  • Japonés Moderno (J.Mo.): 1600. Periodos históricos de Edo (1603 – 1868), Meiji (1868 – 1912), Taishô (1912 – 1926), Shôwa (1926 – 1989) y Heisei (1989). 

Bibliografía:

  •  FRELLESVIG, Bjarke.(2011). “A History of the Japanese Language”. Cambridge University Press.Cambridge.
  •  FUKUDA, Makiko.(2012).”Lingüística de les llengües de l´Àsia Oriental -Japó – Introducció, L´origen de la llengua japonesa”. Universitat Autònoma de Barcelona.Barcelona.
  •  HOLMBERG, Gunnar.(2010).”Japanese, Austronesian and Altaic. A Study of possible connections”.Lund University.
  • MATSURA, Junichi & PORTA FUENTES, Lourdes.(2000).”NIHONGO, japonés para hispanohablantes. Gramática de la lengua japonesa”.Editorial Herder.Barcelona.
  • MORENO CABRERA, Juan Carlos. (2004).”Introducción a la lingüística. Enfoque tipológico y universalista”. Editorial Síntesis.Madrid.
  • SAUSSURE, Ferdinand.(1991).”Curso de Lingüística General”.Ediciones Akal. Madrid.

Fuentes de las imágenes