1.- Introducción.

Imagen 01: YAMAKAWA Kikue (1890-1980).
Imagen 01: YAMAKAWA Kikue (1890-1980).

Esta pensadora nació en la segunda mitad de la Era Meiji y fue una mujer influenciada por el socialismo siendo una importante líder dentro de grupos de activistas  sociales que luchaban contra la opresión del nuevo régimen capitalista que se había instaurado en Japón. Como activista fue influenciada por el marxismo  formando parte del llamado “Movimiento de la Ola Roja”. Dentro de este movimiento fue el puente de enlace entre las mujeres trabajadoras y los círculos intelectuales comunistas y socialistas. Parte de los ideales de YAMAKAWA estaba el de destruir el patriarcado como sistema opresor que había convertido a la mujer en un objeto jurídico ya que ni podía ejercitar la actividad política ni tampoco asistir a debates políticos. Por lo tanto, es importante el reconocer el valor que tuvieron,  ya no sólo YAMAKAWA Kikue si no otras mujeres intelectuales que intentaron mejorar el estatus social de la mujer aún arriesgando sus vidas.

Dentro de la obra de YAMAKAWA, cabe mencionar el artículo que publicó  que se tituló “Estudio  sobre el feminismo”. Este artículo se escribió en 1928 bajo un contexto político y social de militarización del país tras la muerte del emperador Taishô y la subida del Emperador regente Hirohito, iniciándose un nuevo período histórico llamado “La era Showa (1926-1989) y que acabaría con la muerte del Emperador Hirohito.. Es importante resaltar que es un periodo en el cual la élite militarista y ultranacionalista  toma el control de los resortes del Estado y transforma la llamada “democracia Taisho” en un estado totalitarista. Es precisamente a partir de esta década en que se continuará e incrementará la persecución contra todas aquellas voces disidentes que critican el régimen político del Japón. Son unas voces que estarán estrechamente vinculadas con los movimientos anarquistas y comunistas.

Imagen 02: Bandera de la Sociedad de la Ola Roja (Red Wave Society,
Imagen 02: Bandera de la Sociedad de la Ola Roja (Red Wave Society, “Sekinrankai”)

También se tiene que tener en cuenta que en este periodo histórico el papel social de la mujer está totalmente subyugado al hombre y delimitado por el código civil instaurado a finales del siglo XIX bajo el cual se negaba a la mujer a ser sujeto de todo tipo de derechos civiles, como el participar o asistir a actos políticos, pero sí se le permitía el ser sujeto de todas las obligaciones legales o judiciales. A parte de la contextualización histórica es importante resaltar la gran influencia de las teorías materialistas de Marx sobre todo en lo que concierne a las etapas que la sociedad va superando para conseguir llegar a la utopía comunista y que cada uno disponga según sus necesidades. Es por este motivo que la mujer no debe ser considerada aislada de la sociedad sino  que también forma parte de ella y que junto con el hombre tiene el deber de transformar la sociedad en la cual participa. Por lo tanto niega totalmente que tanto la  mujer como el hombre deban actuar separadamente y por su cuenta sin vincular sus reivindicaciones a las del otro ya que culturalmente forman parte de la misma sociedad.

2.- Análisis de la obra “Estudio sobre el feminismo”.

Imagen 03: Mujeres detenidas por formar parte de la
Imagen 03: Detenciones por formar parte de la “Sociedad de la Ola Roja”.

A partir de aquí empieza a desarrollar su crítica hacia la sociedad en la que vive y cómo se ha estructurado bajo una élite oligárquica masculina que ha impuesto sus ideas hegemónicamente sobre una mayoría colectiva de trabajadores que son utilizados precisamente para mantener el status quo existente. Por lo tanto si YAMAKAWA razona que la sociedad se debería construir con la conjunción de los hombres y de las mujeres en igualdad de condiciones. Por lo tanto, desde su base ideológica, la sociedad actual japonesa es injusta aunque exista un minúsculo porcentaje de mujeres que sí gocen de la cultura y de la educación. Pero precisamente YAMAKAWA, acusa a estas mujeres burguesas de la alta sociedad de vivir desconectadas de la realidad social de la mujer viviendo en un espejismo utópico de “igualdad” con el hombre. Precisamente la crítica que realiza la autora se refiere a que esta educación de la mujer no tiene el objetivo de convertir a la mujer en un miembro de la sociedad autosuficiente y capaz de realizarse como mujer y como ciudadana.

Otra crítica primordial que realiza YAMAKAWA, es precisamente, el criticar que el sistema educativo impuesto en el periodo de modernización del país. Es un sistema educativo utilizado por  la oligarquía que ostenta el poder para imponer un ideario político y social sobre la  mayoría de la población para que asimilen, reproduzcan  aquellos valores utilizados por la oligarquía para mantenerse en el poder y  mantener la armonía social. Precisamente en este aspecto hay una crítica de la sociedad japonesa que se ha considerado comunmente como una sociedad  basada en el confucianismo patriarcal. Para YAMAKAWA no es el hombre, como cabeza de familia, el que mantiene un sistema social basado en el patriarcado si no que constata que existe una minoría de varones que ostentan el control del poder imponiéndose sobre una mayoría tanto masculina como femenina.  Por lo tanto la sociedad resultante de esta opresión no se puede considerar plenamente confuciana ya que no se impone un género sobre el otro. La realidad resultante es la imposición de una minoría de un género, el masculino,  por encima del resto de miembros de la sociedad ya sean  masculinos o femeninos. Por lo tanto surge lo que  YAMAKAWA bautizó  como la “cultura de clase dominante que poco tiene que ver con el ideal de Confuncio.

Frente a esta situación social de Japón a principios del siglo XX  ¿Cómo puede actuar la mujer para conseguir y defender sus derechos? Aquí ya se entra en el ideal socialista de YAMAKAWA que por un lado sirvió para conectar las ideas anarquistas de ITO Noe con el feminismo más individual de HIRATSUKA Raichô. Como ya se ha comentado previamente la idea principal del texto es que la mujer por el hecho biológico de serlo no vive desconectada del hombre, ni de la sociedad en la que vive. Por este motivo la lucha de la mujer no deja de ser una lucha por la igualdad y que además es universal. Por lo tanto la mujer  tiene que luchar por unos ideales igualitarios, unos derechos que no dejan de ser precisamente unos derechos civiles que se les niega  por ser mujeres. Para conseguir los objetivos de esta lucha, la mujer tiene que organizarse primeramente como mujer y luego como trabajadora (PATESSIO,2006:156). Así que la mujer tiene que conseguir primero plenos derechos como ciudadana y como sujeto activo dentro de la sociedad en la que vive.

Para que la mujer pueda desarrollarse plenamente como tal hace hincapié en la necesidad de unos derechos universales que defiendan el papel activo de las mujeres. Aunque YAMAKAWA reconoce que estos derechos sí que los tienen los hombres por el mero hecho biológico de serlo de facto tampoco se cumplen ya que lo que permite precisamente la desigualdad está sustentado por la división económica y clasista de la sociedad capitalista que se ha instaurado en el país con el resultado es que los derechos universales se acaban precisamente dónde se acaba el dinero y el hombre (y por supuesto, la mujer) tienen que renunciar a estos derechos y convertirse en proletariados que mantengan el sistema social imperante.
Para YAMAKAWA Kikue, la mujer por sí misma tiene un valor intelectual que le es negada por una sociedad prominentemente masculina y que sigue el juego a la élite opresora de la masa social A través de lo que denominó “La Liga de las Mujeres” abogó por la lucha  igualitaria y común de todas las mujeres del mundo. Esto es así por que la mujer a nivel global sufre el mismo problema. Este doble problema  seria la negación tanto moral como política y social que las oprime por el mero hecho de ser mujerer y como trabajadora por formar parte de la clase obrera que ha de trabajar para una minoría masculina  y elitista que disfruta  de los llamados derechos universales.  Para esta autora, los derechos universales se acaban en  cuanto se agota el dinero y por lo tanto la mujer tiene el deber de trabajar para conseguir el sustento. Precisamente por este motivo llega a afirmar que Japón no es un país civilizado ya que si otros países han empezado a igualar derechos entre hombres y mujeres, el Japón de esta época aún no ha empezado a igualarlos así que de esta manera duda incluso de la realidad de la modernización de Japón y bajo qué tipo de ideario político y filosófico se vertebró dicha modernización.
A través de su razonamiento, YAKAMAKAWA va enlazando los derechos de la mujer con los derechos inherentes del ser humano ya que la mujer al formar parte de un todo al liberarse también libera al ser humano que está siendo oprimido y para esta liberación se tiene que luchar contra un sistema opresivo que mantiene y reproduce la opresión a través de la economía y la política. El instrumento que tiene la mujer, precisamente para romper desde un principio con este sistema que las oprime sería el feminismo y la llamada “cultura de las mujeres” pero a su vez también cuestiona que está sea la base y sustento de la lucha por la igualdad ya que precisamente el feminismo y la “cultura de las mujeres” rompe con la unidad social de hombres y mujeres que deben de luchar unidos por unos derechos que les son propios.

Una de las maneras que tiene la mujer de luchar por sus derechos es el defender la paz y aquí claramente se nota una influencia de las teorías de Marx ya que sólo existe una única clase social universal, que es el proletariado que debe luchar universalmente por los derechos de los trabajadores. Al igual que Marx, considera que las guerras no son más que instrumentos de la élite hegemónica para mantener las diferencias sociales y dividir esta clase social universal instrumentalizando el nacionalismo y el patriotismo. En el caso de YAMAKAWA, lo que aquí cuestiona precisamente es la política expansionista de Japón que ha invadido y colonizado otras regiones de Asia Oriental. La autora ve en ello el mismo problema que ya ha detectado previamente en la sociedad japonesa por ello aboga por la creación de una Liga de las Mujeres que luche a nivel supranacional por unos mismos derechos comunes que incumben a todas las mujeres y que se vertebra a través del pacifismo.
Esta llamada Liga de las Mujeres no deja de ser una interpretación más de la Liga de los Justos que más adelante pasó a llamarse la Liga Comunista y que en cierta manera evoca una unión universal de las mujeres que a su vez forma parte de una clase obrera en combinación con los hombres. Por lo tanto hombres y mujeres sufren el mismo tipo de problemas de pobreza y de marginación social tienen el deber moral de tomar el poder y llevar a la práctica el ideario socialista tal y como como sucedió en la Rusia zarista de 1917.
3.- Bibliografía