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LA IDENTIDAD NACIONAL DE LOS JAPONESES Y LA INTERNACIONALIZACIÓN.

Esta semana presento una traducción que realicé en marzo y que tenía guardada. Se trata de un texto que trata sobre la conciencia nacional latente dentro de  la sociedad japonesa realizada a partir de diferentes encuestas realizadas. Fueron unas encuestas que  salieron a la luz tras la comparación y análisis estadísticos de los  resultados obtenidos.

Se puede decir que  son la expresión del sentimiento de identidad de los japoneses pero que están matizados por una actitud de modestia, el llamado tatemae (建前) que en nuestra sociedad podríamos entender como lo políticamente correcto. Aquello que se debe decir públicamente para no alterar la armonía social.

Pero aunque sea verdad que el honne (本音), lo que uno realmente piensa y expresa en sus círculos personales, sale a relucir en este tipo de encuestas, cuando se piden explicaciones a los encuestados todo queda filtrado por el filtro de la corrección social o aquello que la sociedad espera que una persona piensa aunque en realidad se quiera expresar todo lo contrario.

Pero el trasfondo de lo que sale a relucir en este tipo de encuentas es la expresión de un sentimiento de superioridad nacional que ya lo expresan en la forma de nombrarse a sí mismos como sujeto colectivo el  “wa ga” (我が, “nuestro, nosotros) que crea un sentimiento de unidad, de formar algo propio y diferente del resto del mundo. No deja de ser, por lo tanto, una forma lingüística de expresar una etnicidad basado en el hecho diferencial de ser japonés, de formar parte de una cultura única marcada por la insularidad de Japón y por lo tanto separada del resto del continente.

También queda claro que se trata de un sentimiento de superioridad nacional que ha existido durante los diferentes periodos históricos y que se empezó a institucionalizar en Meiji (1868-1912)  y llegó a su máximo esplendor en la década de los años treinta bajo el ultranacionalismo durante la primera mitad de la era Showa (1926-1945).

Fue en este último periodo histórico cuando la parte más extremista y beligerante del ejército japonés tomó el control político del país y llevó al país a crear un vasto imperio colonial bajo el eufemismo de la Zona de Coprosperidad del Asia Oriental y que llevó al país al trágico epílogo de la Guerra con China (1935) y la Guerra del Pacífico (1941) contra los Estados Unidos (1935-1945).


Todas las teorías nacionalistas y del carácter diferenciado  del pueblo japonés, ya sea por el carácter insular del país o ya sea por  los rasgos étnicos que los diferencias de los pueblos chino, coreano y otros de Asia, se recogieron en un compendio de teorías llamadas “Nihonjinron” (“teorías de los japoneses”).

No dejaron de ser unas teorías que justificaban la etnicidad única del pueblo japonés  y que les marcaba y diferenciaba como pueblo único y distinto. Fueron toda una serie de teorías que se usaron para justificar el nacionalismo y el ultranacionalismo japonés. Japón se presentaba ante el mundo como la  “Nación más avanzada de Asia”.

De esta forma  justificaron como un derecho propio el de ser aquella nación capaz de extender la civilización al resto de los  “países hermanos asiáticos”. Para ello se elaboró un discurso que se centraba en el panasianismo bajo la batuta de la supremacía japonesa. Esto les llevó a enfrentarse a los imperios coloniales europeos para apoderarse los territorios y expulsar a los que consideraban “bárbaros conquistadores”.

Una base importante de la especificidad que justificaba una parte del “nihonjinron” lo proporcionaba el sintoísmo a través de el “kojiki”, uno de los primeros libros escritos en japonés y que narra los orígines divinos del país como de los Emperadores siendo éstos descendientes directos de la diosa Amaterasu, la diosa del Sol.

Este tipo de discuros no es único de Japón. Recordemos que por fines políticos y de estado, en el siglo I de nuestra era, Virgilio escribió “La eneida” con unos fines políticos iguales a los del “Kojiki”, la de enaltecer y justificar el poder soberano de la dinastía julio-claudia bajo el principado de Augusto.

Esta mentalidad de la familia imperial, posteriormente real, como garantes  de la paz y el buen gobierno siguió en la Europa medieval. Los reyes justificaban su poder real por el hecho de ser descendientes de Jesús y por lo tanto gozanban de la gracia de Dios para gobernar. De esta forma la Sangre Real de la cual desciendo todas las monarquías europeas desde los Carolingios se convirtieron en los descendientes directos del Mesías. Así que el Santo Grial no deja de ser un eufemismo que escondería en verdad la Sangre Real de las diferentes monarquías y principados soberanos.

Volviendo al tema del Nihonjinron y de la esencia de la japonesidad, como sinónimo de etnicidad, sin duda alguna, son unas teorías que no fueron más que una respuesta contundente a las políticas racistas imperantes en Europa. Fueron teorías sustentadas por los diferentes estudios antropológicos realizados desde finales del siglo XIX y que permitieron el conocimiento del Otro y de la otredad con un único objetivo: el   de  poderlos someter a los imperios coloniales europeos.

Después de este comentario paso ya a la traducción del texto.

Amaterasu después de su encierro en la cueva.
Amaterasu después de su encierro en la cueva.

TEXTO TRADUCIDO:

“1.- La identidad y la conciencia superior de los japoneses dentro de la internacionalización.

Han aumentado las ocasiones en que nos hemos relacionado largamente con los extranjeros y dentro del país nos hemos familiarizado con el “cruce cultural”. También  vivido largos periodos de tiempo en el extranjero gracias  al  avance de la internacionalización. Tampoco, en no pocas ocasiones, se han dejado entrever los extremos de las costumbres y de la civilización extranjeras, ya sea por el turismo ya sea por lo que  hemos visto en los medios de comunicación como la televisión.

En la educación escolar se ha estado enseñando la importancia de la comprensión mutua dentro de la internacionalización. Se ha podido explicar activamente la necesidad de la coexistencia del cruce cultural a través de libros, revistas, periódicos y programas informativos de las televisiones. Así que son muchos los japoneses que a través de este aprendizaje y de la experiencia han tenido han ido aprendiendo a tolerar y respetar la diferencia (cultural)  y la internacionalización.

Casi no se podía observar a principio de los años 90 un movimiento como este de exclusión  de los extranjeros en el país. Se ha podido ir resolviendo la convivencia y la  discriminación hacia los okinawenses, norcoreanos y los descendientes de surcoreanos en Japón. Se observa una tendencia hacia el conocimiento de esto que no solamente nos ha llegado de una clase política anticuada (por ejemplo las palabras que remarcó el Ministro de Justicia Kajiyaa el 9 de septiembre de 1990) que lo llegó  a convertir en el tema  principal de los medios de comunicación.

Quizás se pueda pensar que después  de la II Guerra Mundial el nacionalismo japonés se ha ido extendiendo gracias a la conciencia de la autosuficiencia y la  superioridad  del nacionalismo japonés pero sin proporcionarle una  gran fuerza.

Pero al parecer nos hemos dado cuenta que tenemos una tendencia que nos ha fortalecido poco a poco en los últimos años y nos hace tener esencialmente y profundamente una conciencia de superioridad nacional cuando se intenta penetrar en lo más profundo de la conciencia japonesa pero sin cegarnos por la impresión de la apariencia de ser modestos.

En 1953, en la investigación realizada sobre “la conciencia nacional” se formuló la siguiente pregunta: “Quién destaca más entre japoneses y occidentales?”.

Se obtuvo el resultado de un 28% de personas que contestaron “los occidentales” frente a un 20% que contestaron “los japoneses”. No obstante, en una investigación de 1986, un 28% de las personas respondieron que los japoneses sobresalen más que el resto de los diferentes pueblos del mundo y subió (en el caso de los habitantes de Tokio) a un 51% las personas que respondieron “prefiero no sobresalir”.

Quizás sea bueno que a través de este tipo de preguntas quede al descubierto la conciencia de superioridad nacional que estaba oculta. En el sexto apartado se intentará probar la universalidad del objeto lingüístico al tener este lenguaje dos aspectos propios. Uno es el aspecto que denominamos “lo público” aunque también tiene un matiz referente a “lo propio”. “Lo público” intenta transmitirse en relación con el sujeto hacia el Otro a través de un pensamiento y existencia social”

Fuentes:

Primera revisión: 10.04.2017