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https://www.youtube.com/watch?v=CJOwHVvgR8A

1. Introducción

Una de las leyendas más importantes de la tradición oral japonesa es la historia de las andanzas de Momotarō y sus compañeros de viaje.  Momotarō, nacido de un melocotón gigante, será cuidado por unos ancianos hasta tener la edad suficiente para enfrentarse a su destino: derrotar a unos malvados ogros que vivían en la isla de los monstruos. Pero, ¿esto no os recuerda a los dos primeros capítulos de Las aventuras de Fly?

Al ser una leyenda de la tradición oral nos encontramos con una narrativa rápida y fluida. Además, la gente ya sabe de qué va la historia  así que lo que más importa es la manera en que se narraba esta historia.

Al igual que sucede con los cuentos tradicionales de Europa, las leyendas tradicionales japonesas  tienen muchos puntos en común entre ellas. Como sucede con las fórmulas narrativas para empezar a contar la historia: “mukashi mukashi, aru hi” (En un día cualquiera, hace, mucho, mucho tiempo) o “mukashi mukashi aru tokoro  ni” (Hace mucho, mucho tiempo, en un lejano lugar”). Son fórmulas narrativas orales que también podemos encontramos en otras lenguas como el “Érase una vez” en castellano, el “Once upon a time” en inglés o el “Vet aquí una vegada” del catalán. Unas frases introductorias que predisponen al oyente o al lector a viajar a otro lugar y otra época. Incluso en la cultura popular de nuestra época encontramos esta influencia, como ocurre en la introducción de la película Star Wars: una nueva esperanza.

Otro punto en común es la presencia imprescindible de ancianos que no han tenido descendencia y que son agraciados por lo dioses  (el Japón tradicional no es cristiano y la sociedad está marcada por el budismo y el shintoísmo)  con la aparición  de un niño misterioso con habilidades sobre humanas.

Esta influencia se debe a que todos los cuentos tradicionales japoneses provienen de una fuente original que sirvió de modelo narrativo, se trata de El cuento del cortador de bambú”, obra que se considera la primera leyenda tradicional escrita en japonés en el siglo VIII de nuestra era. Una obra que junto con el Kojiki, el Nihongi y  el Manyōshu marcan el inicio de la literatura japonesa.

En  El cuento del cortador de bambú aparecen todos aquellos elementos que se irán repitiendo en las narraciones posteriores como ocurre en el cuento de Momotarō: los ancianos, la aparición de un bebé mágico y el  cumplir con un destino al que se debe enfrentar por ser diferente al común de los mortales.

Está influencia también la podemos ver en la cultura occidental en el origen de Superman cuando es recogido por los Kent o una vez más en “Star Wars” cuando Luke Skywalker es recogido por sus tíos granjeros en Tatooine y donde la presencia de la cultura japonesa es importante (el maestro Yoda habla tal y como sería la traducción del japonés literal, respetando literalmente la gramática y estructuras sintácticas).

Pero la leyenda de Momotarō también ha servido como sustrato de otras historias posteriores de la cultura popular de Japón y en eso lo vemos reflejado en Dr. Slump, en la primera aparición del Piccolo Daimaō Jr. en el anime de Dragon Ball cuando unos ancianos encontraron en un río el huevo donde estaba creciendo la nueva reencarnación de Piccolo.  Los ancianos lo llevaron a su casa que acabó incendiada. También vemos esta influencia en Dragon Quest – Las aventuras de Fly –, cuando se nos presenta al protagonista que vive en una isla de monstruos y aparecen unos sospechosos héroes que buscan enfrentarse a los monstruos y encontrar a la mítica Golden Metal Slime.

Después de esta explicación  paso a la traducción.  Primero presento el texto en japonés, seguido de la  versión del texto en  romaji y finalmente paso a la traducción. He preferido distribuir el texto de esta manera para poder leer toda la traducción seguida y no ir párrafo a párrafo con las tres versiones del texto: japonés original, texto romanizado y traducción.

Sobre la traducción tengo que añadir que la parte en negrita es una licencia del traductor que me he tomado para poder facilitar la comprensión del texto ya que estas frases y aclaraciones no aparecen en el texto original  y obviamente pueden ser suprimidas sin alterar el significado del texto. Son solo frases que sirven para dar cohesión al texto y hacerlo más comprensible al lector profano.

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2. Texto original en japonés

むかしむかし、あるところに、おじいさんとおばあさんが住んでいました。おじいさんは山へしばかりに、おばあさんは川へせんたくに行きました。おばあさんが川でせんたくをしていると、ドンブラコ、ドンブラコと、大きな桃が流れてきました。
「おや、これは良いおみやげになるわ」

おばあさんは大きな桃をひろいあげて、家に持ち帰りました。そして、おじいさんとおばあさんが桃を食べようと桃を切ってみると、なんと中から元気の良い男の赤ちゃんが飛び出してきました。

「これはきっと、神さまがくださったにちがいない」.

子どものいなかったおじいさんとおばあさんは、大喜びです。桃から生まれた男の子を、おじいさんとおばあさんは桃太郎と名付けました。桃太郎はスクスク育って、やがて強い男の子になりました。そしてある日、桃太郎が言いました。
「ぼく、鬼ヶ島(おにがしま)へ行って、わるい鬼を退治します」
おばあさんにきび団子を作ってもらうと、鬼ヶ島へ出かけました。
旅の途中で、イヌに出会いました。
「桃太郎さん、どこへ行くのですか?」
「鬼ヶ島へ、鬼退治に行くんだ」
「それでは、お腰に付けたきび団子を1つ下さいな。おともしますよ」
イヌはきび団子をもらい、桃太郎のおともになりました。

そして、こんどはサルに出会いました。
「桃太郎さん、どこへ行くのですか?」
「鬼ヶ島へ、鬼退治に行くんだ」
「それでは、お腰に付けたきび団子を1つ下さいな。おともしますよ」

そしてこんどは、キジに出会いました。
「桃太郎さん、どこへ行くのですか?」
「鬼ヶ島へ、鬼退治に行くんだ」
「それでは、お腰に付けたきび団子を1つ下さいな。おともしますよ」
こうして、イヌ、サル、キジの仲間を手に入れた桃太郎は、ついに鬼ヶ島へやってきました。

鬼ヶ島では、鬼たちが近くの村からぬすんだ宝物やごちそうをならべて、酒盛りの真っ最中です。
「みんな、ぬかるなよ。それ、かかれ!」
イヌは鬼のおしりにかみつき、サルは鬼のせなかをひっかき、キジはくちばしで鬼の目をつつきました。
そして桃太郎も、刀をふり回して大あばれです。
とうとう鬼の親分が、
「まいったぁ、まいったぁ。こうさんだ、助けてくれぇ」
と、手をついてあやまりました。

桃太郎とイヌとサルとキジは、鬼から取り上げた宝物をくるまにつんで、元気よく家に帰りました。

おじいさんとおばあさんは、桃太郎の無事な姿を見て大喜びです。
そして三人は、宝物のおかげでしあわせにくらしましたとさ。

おしまい

3. Texto en japonés romanizado.

Mukashi, mukashi, aru tokoro ni, ojiisan to obaasan ga sunde imashita. Ojiisan wa yama he shibakari ni, obaasan wa kawa he sentaku ni ikimashita. Obaasan ga kawa de sentaku wo shite iru to, donburaku, donburaku to, ookiina momo ga nagarete kimashita.Oya, kore wa yoi omiyage ni naru wa

Obaasan wa ookina momo wo hiroi agete, uchi ni mochikaerimashita. Soshite, ojiisan to obaasan ga momo wo tabeyou to momo wo kitte miru to, nanto naka kara genki no yoi otoko no obochan ga tobidashite kimashita.

kore wa kitto, kami sama ga kudasatte ni chigainai

Kodomo no inakatta ojiisan to obaasan wa, ooyorokobi desu. Momo kara umareta otoko no ko wo, ojiisan to obaasan  wa Momotaro to natsukemashita. Mamotaro wa suku suku sudatte, yagade tsuyoi otoko no ko ni narimashita. Soshite aru hi, Mamotaro ga iimashita.

boku, oni ga shima he itte, warui oni wo taiji shimasu.

Obaasan ni kibi dango wo tsukutte morau to, oni ga shima he dekakemashita.

Tabi no tochû de, inu ni deaimashita.

Momotaro san, doko he iku no desu ka?
¿Oni ga shima he, oni taiji ni ikun da
Soredewa. Okoshi ni tsuketa kibi dango wo hitotsu kudasaina. Otomoshimasu yo.

Inu wa kibi dango wo morai, Momotaro no otoshimo ni narimashita.

Soshite, kondo wa saru ni deaimashita.

Momotarô san, doko he iku no desu ka?

Oni ga Shima he, oni taiji ni ikun da

Sorededwa, okoshi ni tsuketa kibi dango wo hitotsu kudasaina. Otomoshimasu yo.

Momotaro san, doko he iku no desu ka?

Oni ga Shima he, oni taiji ni ikun da.

Soredewa, okoshi ni tsuketa kibi dango wo hitotsu kudasaina. Otomoshimasu yo.

Koushite, inu, saru, kiji no nakama wo te ni ireta Momotarô wa, tsuini Oni ga Shima yatte kimashita.

Oni ga Shima dewa, Onitachi ga chikaku no mura kara nusunda takaramono ya gochisou wo narabete, sakamori no massaichû desu.

Minna, nukareuna yo. Sore, kakare!」

inu wa oni no oshiri ni kamitsuki, saru wa oni no senaka wo hikkaki, kiji wa kuchibashi de oni no me wo tsutsukimashita. Soshite Momotarô mo, katana wo furimawashite dai abare desu. Toutou oni no oyabun ga,

Maittaa, maittaa. Kousan da, tasukete kuree!!to, te wo tsuite ayamarimashita.

Momotaro to inu to saru to kiji wa, oni kara tori ageta takaramono wo kuruma ni tsunde, genki yoku uchi ni kaerimashita.

Ojiisan to obaasan wa Momotarô no mujina sugata wo mite ooyorokobi desu. Soshite sannin wa, takaramono no okage de shiawase ni kurashimashita tosa.

                                                                           Oshimai

 4. La traducción en castellano.

Érase una vez, vivían unos ancianos en un lejano lugar. Mientras el anciano iba a las montañas a cortar madera, la anciana iba al río a lavar la ropa.  Cuando la anciana fue a lavar la ropa, vio bajar, balanceándose, un enorme melocotón.

–    ¡Caramba! ¡Será un buen regalo! – pensó la anciana.

La anciana recogió el melocotón gigante y regresó con el fruto hasta su casa. Cuando los dos ancianos decidieron comerse el melocotón intentaron partirlo por la mitad. Pero, de pronto, de su interior, saltó un robusto niño.

–    ¡Esto no puede ser más que un regalo de los dioses! – pensaron los dos ancianos.

Y entonces los ancianos se sintieron muy felices ya que no habían tenido descendencia. Los ancianos llamaron al niño, nacido dentro del melocotón, con el nombre de Momotarō. Momotarō creció y rápidamente se convirtió  en un muchacho fuerte y poderoso. Entonces, un día dijo  a los ancianos lo siguiente:

-¡Quiero ir a la Isla de los Ogros y derrotarlos!

La anciana al escuchar esto le preparó bolas de arroz hervido con mijo y partió hacia la  isla dónde vivían los ogros.

En mitad del camino hacia la isla  se encontró con un perro.

-¡Señor Momotarō! ¿A dónde se dirije?

-¡Me dirijo a la Isla de los Ogros para derrotarlos!

-¡Entonces le acompañaré si me da una bola de arroz y mijo que lleva en la cintura!

El perro recibió una bola de arroz y se convirtió en el primer acompañante de Momotarō

Y entonces se  encontró con un mono.

-¡Señor Momotarō ¿A dónde se dirige usted?

-¡Me dirijo a la Isla de los Ogros para derrotarlos!

-¡Entonces si me da una bola de arroz que lleva en su cintura le acompañaré!

Y el mono se convirtió en su segundo compañante.

Al poco tiempo se encontró con un faisán.

-¡Señor Momotarō ¿A dónde se dirige usted?

-Me dirijo a la Isla de los Demonios, para  derrotarlos!

-¡Entonces si me da una bola de arroz que lleva en la cintura le acompañaré!

Y el faisán se convirtió en su tercer acompañante.

Así que Momotarô, con la ayuda de un mono, un faisán y un perro, llegó rápido a la Isla de los Ogros.

En la Isla de los Ogros, éstos  estaban borrachos cerca de los tesoros que habían robado.

-¡No os equivoquéis, a por ellos!

Entonces el perro empezó a morder el trasero de los ogros, el mono empezó a arañar las espaldas de los ogros y el faisán empezó a picotearles en los ojos. En ese momento, Momotarō empezó a girar la katana amenazando finalmente al jefe de los demonios.

-¡¡¡¡Me rindo, me rindo, pero por favor ayudadme!!!! Y con la mano empezó a perdir perdón.

Momotaro, el perro, el mono y el faisán reunieron el tesoro en un carromato y regresaron sanos y salvos a casa.

Los ancianos se alegraron  al ver a Momotarō que volvía sano y salvo. Los tres pudieron vivir felices gracias al tesoro que habían conseguido rescatar de los malvados ogros.

  Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

¿Qué os ha parecido esta historia? Si quieres puedes dejar un pequeño comentario!

¡Gracias!

Fuente:  http://hukumusume.com/douwa/pc/jap/08/01.htm

Primera revisión: 24.05.2016

Segunda revisión: 20.02.2017